Tips para que tu bebé pueda dormir… y tú también

Tener un recién nacido en casa es una de las cosas más maravillosas que se pueden vivir, pero no por ello debemos negar que también es uno de los momentos más agotadores que podemos enfrentar.

 

Y es que no es sino hasta el momento en que pasamos juntos la primera noche, que el consejo “duerme todo lo que puedas, después no podrás” comienza a hacer sentido y resuena una y otra vez dentro de tu cabeza.

 

Pero ten calma, que el panorama mejora antes de que puedas siquiera darte cuenta del paso del tiempo y si aplicas algunos trucos, también puedes facilitar el proceso para ambos.

Ten un chupón

Si bien muchos pediatra no recomiendan su uso hasta una vez establecida la lactancia, alrededor de los 3 meses de vida. Pasado este tiempo, intenta calmar a tu bebé usando uno apropiado para su edad.

 

Verás que la angustia por la falta de succión desaparece y el sueño se vuelve algo más cíclico.

Emite ruido blanco

El ruido blanco es aquel que emiten los siguientes aparatos: televisión sin señal, secador de pelo, ventilador, aspiradora o cualquier otro que “encubra” el sonido ambiental.

 

Pero no es necesario que tu cuenta de luz se dispare para poder hacer dormir a tu bebé, pues hoy existen algunas tiendas especializadas que venden algunos artefactos que pueden ayudar, así como también puedes descargar algunas aplicaciones que emiten diferentes sonidos y que calman como por arte de magia el llanto del bebé.

 

Crea una rutina de sueño

 

Saber qué es lo que va a pasar es una muy buena manera de poder compatibilizar los ciclos de sueño.

 

Intenta bañar a tu bebé todos los días antes de dormir, si puedes hazle masajes y crea un ambiente tranquilo para que pueda lograr el tan anhelado descanso.

 

Calma el ambiente al menos 2 horas antes de llevarlo a la cama

Es importante que el bebé comience a diferenciar el día de la noche. Para ello es necesario que durante el día exista ruido, movimientos y todo tipo de actividad que le indique una diferencia con la noche.

 

Por ello al menos 2 horas antes de ir a la cama, es necesario que en casa comiencen a bajar la intensidad de las actividades que realizan. Apaga artefactos eléctricos, baja la intensidad de la luz y busca la armonía necesaria que le hagan ver que es de noche y “debe” dormir.

 

Sé que estar con un recién nacido puede resultar muy agotador, por eso es importante que si en algún momento te sientes sobrepasada, pidas ayuda.

 

Incluso es necesario que si sientes demasiado sueño, puedas contar con alguien que pueda ver a tu bebé para que puedas reponerte y retomar el cuidado de tu bebé sin la presión del cansancio crónico que se vive durante los primeros meses de vida.

 

Fuente: familias.com

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